«Sin experiencia laboral» no significa «sin nada para mostrar». Un portfolio bien armado puede pesar más que un año de experiencia mal comunicado.
1. Elegí 3 proyectos, no 15
Un portfolio con 15 proyectos a medio terminar comunica dispersión. Tres proyectos completos, funcionando, con código prolijo, comunican mucho más criterio que una lista larga incompleta.
2. Resolvé un problema real, no un tutorial copiado
Los reclutadores ven cientos de «clones de Netflix» y «todo list apps» hechos siguiendo un tutorial paso a paso. Destacá mucho más un proyecto que resuelva un problema específico tuyo o de alguien cercano, aunque sea chico: una calculadora de gastos compartidos, un scraper de precios, una herramienta para organizar algo que vos mismo necesitabas.
3. Documentá el proceso, no solo el resultado
Para cada proyecto, agregá un breve texto explicando qué problema resolvés, qué decisiones técnicas tomaste y por qué, y qué harías distinto si lo rehicieras hoy. Esto demuestra capacidad de reflexión técnica, que es justamente lo que buscan en un junior (nadie espera que sepas todo, pero sí que pienses).
4. Contribuí a un proyecto open source, aunque sea chico
Una contribución real a un repositorio de otra persona (aunque sea arreglar un typo en la documentación o un bug chico) demuestra que sabés trabajar con código ajeno y seguir el flujo de Git colaborativo, algo que muy pocos juniors pueden mostrar.
5. El sitio del portfolio en sí importa
No hace falta que sea complejo, pero sí que esté prolijo, cargue rápido y funcione bien en celular. Es, literalmente, tu primer proyecto público: si tiene errores o se ve descuidado, manda una señal contradictoria sobre tu atención al detalle.
Conclusión: la calidad y el criterio detrás de tres proyectos bien pensados pesan más que la cantidad. Priorizará profundidad sobre volumen.
