No toda situación de violencia en la escuela es bullying, y confundirlas hace que se responda mal a las dos. La diferencia, según la propuesta de Debemos Conversar, es esta:
Bullying o acoso escolar
Es crónico: se sostiene en el tiempo. Se da entre pares y hay un desbalance significativo de poder: quien acosa tiene (o logra) más fuerza, más apoyo o más influencia que quien lo sufre, que no puede defenderse fácilmente.
Violencia escolar
Es circunstancial y puede darse en cualquier dirección: entre alumnos, pero también entre padres y docentes, o entre docentes y estudiantes. Una pelea puntual entre dos compañeros, por ejemplo, puede ser violencia escolar sin ser bullying.
¿Por qué importa distinguirlas?
Porque el abordaje es distinto. Ante una situación puntual, suele alcanzar con intervenir, reparar y trabajar la convivencia. Ante un acoso sostenido hace falta un seguimiento en el tiempo, proteger a quien lo sufre y trabajar con todo el grupo, incluidas las personas que miran.
Y ojo: que algo no sea bullying no significa que no importe. Toda violencia en la escuela merece atención.
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