Cada dispositivo nuevo que sumás a tu red domiciliaria (cámara, altavoz, enchufe inteligente, cerradura) es un punto de entrada potencial si no lo configurás bien. Repasá esta lista antes de conectar el próximo aparato.
1. Contraseñas
- Cambiá la contraseña por defecto de cada dispositivo apenas lo instalás (muchos ataques automatizados prueban exactamente esas contraseñas de fábrica).
- Usa una contraseña distinta para cada dispositivo, no la misma para todos.
- Activá verificación en dos pasos en la app que controla tus dispositivos, si está disponible.
2. Red
- Creá una red WiFi separada (de invitados o una VLAN si tu router lo permite) solo para dispositivos IoT, para que si uno se ve comprometido, no tenga acceso directo a tus computadoras.
- Desactivá UPnP en el router si no lo necesitás explícitamente: facilita que dispositivos se expongan a internet sin que te des cuenta.
3. Actualizaciones
- Activá actualizaciones automáticas de firmware siempre que el fabricante lo ofrezca.
- Revisá periódicamente si el fabricante sigue dando soporte al modelo que tenés: dispositivos discontinuados dejan de recibir parches de seguridad.
4. Cámaras y micrófonos
- Revisá qué apps y cuentas de terceros tienen acceso al video o audio de tus cámaras y altavoces, y eliminá los accesos que ya no usés.
- Ubicá las cámaras exteriores apuntando solo a tu propiedad, evitando espacios públicos o de vecinos cuando sea posible.
5. Cuando algo deja de usarse
- Si desconectás un dispositivo de forma definitiva, revocá sus accesos desde la app antes de regalarlo, venderlo o tirarlo.
Ninguno de estos pasos requiere conocimientos técnicos avanzados, pero suman una capa de protección importante frente a los ataques más comunes contra hogares inteligentes, que suelen aprovechar justamente lo básico: contraseñas de fábrica y falta de actualizaciones.

